NOTAS AUTOBIOGRÁFICAS SOBRE LA DIVINA PRESENCIA (II)
28 de abr. de 2007 -La adoración de la Eucaristía en silencio; poco diálogo con el Señor, más bien contemplación, aunque casi nunca con «suspensión de las potencias». Épocas de no escasa duración en las que Dios pone a prueba mi entendimiento, memoria y voluntad, dándome a entender el poco interés que tienen sus objetos cuando Él quiere insinuarme otra cosa. -La presencia frecuente de Dios, sin fenómenos visibles. -Sensaciones de trascendencia, de un Juez ante el que se desarrollan mis acciones, como si se tratase de una anticipación del Juicio Universal. -La grandeza del silencio. El silencio de la naturaleza y la majestad del cielo estrellado (me viene a la memoria el pasaje de Kant en el que habla de «los dos espectáculos que sobrecogen su ánimo: la bóveda estrellada y la ley moral impresa en la conciencia»). -La evocación de un ambiente angélico en relación con ciertos acontecimientos. -Las «atmósferas» excepcionalmente poderosas de algunos templos (podría referirme a ...