203.SOBRE LA HERMENÉUTICA BÍBLICA

25 de oct. de 2007

-Desde siempre, la hermenéutica bíblica distinguió varios sentidos en el texto bíblico, que, naturalmente, tiene como base el literal (dejando a un lado el numérico, que le acompaña y le sirve de control: véase, por ejemplo, la longitud de las filacterias basada en el valor de las letras del Tetragrama, amén de otras ilustraciones de Bardet, como «Mehiyael»-«Mehuyael», sin hablar de la circunstancia de que los nombres divinos sean múltiplos de 13, o de que «aebe», «amor», valga 13, así como «ejad», o también de que «adM» y «iesvh» se relacionen entre sí como 29 y 58, o bien de la equivalencia numérica (32) de «ais» y «ieove», que expresa la doble pronunciación de Váu).

-Por lo demás, los sentidos literal y numérico se comportan entre sí como el «corpúsculo» y la «onda«. En efecto, el primero expresa una realidad «discreta», en tanto que el segundo denota «continuidad». Así, por ejemplo, el texto literal dice: «En-el- principio creó Dios los cielos y-la tierra». Mientras que el numérico indica: «76 23 52 23 73 29 53» (=329=7×47=12×17+5). Por lo demás, «en-el-principio» vale 76 (=2×38), aunque «principio» vale 74 (=2×37; y 37 es inverso de 73), inverso de 47; «creó Dios», 75 (=5×15), inverso de 57 (=3×19; el cual 19 es inverso de 91, a su vez «triangular» de 13); «los cielos», 96 (doble de la palabra «tierra», 48=4×12, o sea, 96=8×12). Aunque, considerados al margen de su condición de objeto directo, «ha-schammayin» valdrían 73. El valor de «y la tierra» es 82 (=2×41) y, por cierto, inverso de 28 («eadme», la tierra «adámica»), aunque, al margen de su condición de complemento directo, valdría 53. Por tanto, la creación en su totalidad suma 178, el doble de 89 (si bien, tomados como sujetos sumarían 126=2×63=2x3x21; 63 (inverso de 36) sería, pues, la esfera mediadora entre «los cielos» y «la tierra»; y si quitamos el artículo, «cielos» y «tierra» sumarán: 68+48=116=2×58; y 68=2×34=4×17). En cuanto al vocablo «creó», tiene un valor de 23 (inverso de 32).

-En cuanto al v.2, dice así: «viamr aleiM iei-avr viei-avr» (50 52 52 58). «Hágase la luz» tiene el mismo valor que «aleiM», mientras que el valor de «Y la luz se hizo» es 58 (Compárese con el Verbo, que era la «luz del mundo»).

-Es, por tanto, el sentido literal el que luego servirá de fundamento a los demás. Por ejemplo, «los cielos y la tierra» designarán literalmente la totalidad del mundo material, es decir, nuestro planeta y las diferentes esferas del cosmos. Luego se aplicarán a los distintos planos o dimensiones de lo real, a saber, físico, psíquico, espiritual. Por último, nos servirá para comprender de algún modo el plano divino. Esto, en lo que se refiere al mundo de la «sincronía«.

-En lo que respecta a la «diacronía«, describirá los pasos o fases del desarrollo de la existencia o de la historia.

-Conviene, pues, distinguir siempre entre la «esencia» y la «existencia.

-A la vista de la complejidad numérica de la Sagrada Escritura, el lector quizá se sorprenderá un poco. Pero ya san Buenaventura, en sus “Collationes in Hexaemeron”, hablaba de la inagotable riqueza de la Escritura y de la infinidad de “teorías” que encierra!

COMENTARIOS

17 de nov. de 2007

Efectivamente, la contemplación de los múltiples misterios que encierra la Escritura ha de hacerse con ese espíritu. El «número, peso y medida» que intervienen en toda la Creación de Dios se hallan también presentes en la obra de la Redención. Por eso hay que hablar con Bardet de una «exégesis de los humildes», que se acerca al texto sagrado con la máxima reverencia, en una actitud de escucha. Así podremos obviar los reduccionismos que, lejos de dejar hablar a la Escritura por sí misma, pretenden imponerle esquemas exteriores a ella, con el consiguiente empobrecimiento, no digamos profanación, de la que tantos ejemplos podemos encontrar en ciertas publicaciones. Naturalmente, esto también puede ocurrir en quienes, abriéndose a la riqueza multiforme de los textos sagrados, invierten, por ejemplo el simbolismo numérico. Como se ha dicho últimamente y ya anunció Soloviev, el Anticristo bien podría ser un erudito profesor de exégesis. Y es que El «simio de Dios» siempre está al acecho.


José Luís Samper

15 de nov. de 2007

Creo que es tan sorprendente como la afirmación «la naturaleza está escrita en lenguaje matemático». Si consideramos que el mundo es un todo ordenado en múltiples niveles, en todos los posibles, uno de los cuales es las relaciones cuantitativas, y que lo que hace posible a la inteligencia humana comprender el mundo es su coordinación con esos niveles de orden. Igualmente, la Biblia, escritos inspirados, en la media que es Palabra de Dios, también recoge las sutiles relaciones cualitativas de los números. Otra cosa es que alguien, al descubrir ese orden crea que esa es la clave única o que eso lo haga con deseo de poder sobre esa palabra. Ella está ahí para ser escuchada por el hombre.

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