PARA UNA «DEDUCCIÓN» DEL RITMO TEMPORAL

4 de ago. de 2007

-Es comúnmente admitida en varias tradiciones la teoría de las “4 edades” de la humanidad, cuya duración es proporcional a 4, 3, 2 y 1. ¿De dónde viene esta división? Parece que de la atribución cualitativa de los números 1, 2, 3 y 4 al ritmo de las sucesivas edades: si la de “oro” es como la unidad, la de “plata”, como la dualidad, la de “bronce” como el ternario y la de “hierro” como el cuaternario. Por tanto, la cuantitativa será inversa, de manera que la primera durará como 4; la segunda, como 3; la tercera, como 2; y la cuarta, como 1.

-Ahora bien, ¿qué diferencia hay entre el ritmo temporal global y el de un ciclo concreto como el luni-solar? En que este último es una experiencia del tiempo más especializada y, sin negar la anterior, queda definida por los factores móviles que le dan nombre. En la medida en que introducimos determinaciones, ya no nos limitamos a medir un intervalo temporal global, sino que restringimos nuestra medida a aquel ámbito especializado. Por ejemplo, el ritmo luni-solar no es el mismo en la edad de “oro” que en la de “plata”, etc. Pues la autoconciencia de la humanidad en la edad de “oro” no es idéntica a la de la edad de “plata”.
-No entramos ahora en la consideración del ritmo temporal en cuanto abierto a la eternidad y, por consiguiente, al ámbito de la gracia.






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