DEL CARÁCTER TERMINAL DE NUESTRA ÉPOCA

4 de ago. de 2007

-Todo intervalo temporal comienza con una vivencia nuda de la existencia, pasa por una fase de autoconciencia incipiente hacia la cuarta parte del ciclo y alcanza su plena autoconciencia hacia la mitad. Desde aquí inicia su retorno al origen, con una autoconciencia “descendente” hacia las tres cuartas partes del ciclo, a la cual sigue una existencia cada vez menos dividida que concluye con una experiencia radical de la nuda existencia.

Pues bien, analizado el carácter de un momento histórico determinado, es posible situar la fase del ciclo a la que pertenece. Así, el momento que vivimos, caracterizado por una escasísima autoconciencia, no puede menos de tener un carácter terminal. En efecto, para quienes lo sufren pasivamente, todo ocurre como si la época de las grandes teorías o elucidaciones de la existencia (incluso de las de menor pretensión) hubiese quedado definitivamente atrás, de manera que solo interesa la existencia desprovista de toda reflexión.

Es el caso de Occidente en el momento actual y, especialmente, de España, cuya situación de extrema indigencia existencial, rebasada ya ampliamente cualquier etapa de autoconciencia colectiva y abocado a la ruina cualquier proyecto en común, parece preludiar una desintegración sin retorno.

De modo muy diferente discurren las cosas para las mentes más lúcidas. Transcurrida la época de las grandes teorías, las personas que han sacado provecho espiritual del ciclo, relativizadas las construcciones tendentes a comprender la existencia, han aprendido a ver la existencia como lo que realmente es: la peculiar manifestación del Verbo para su propio momento histórico (frente al “en-sí” y al “para-sí”, el “causa-de-sí”), lo que significa alcanzar la raíz de la “naturaleza”, el lugar de la “potencia obediencial”.

Sin embargo, todas estas experiencias del tiempo se mueven dentro del ámbito de la “naturaleza”. Desde el punto de vista de la “gracia”, Dios se hace presente en todas las épocas, por pequeña que sea la autoconciencia.






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