SILENCIO

 15 de may. de 2007

Si el silencio es oro, la palabra es plata, el libro es bronce y los «mass media», hierro- comentó alguien hace tiempo.

El silencio como presencia no hablada, anterior o posterior a toda comunicación. Asociado al concepto y, por ende, no expresado. Hay una jerarquía de conceptos y, por consiguiente, de silencios.

En Dios, el Silencio o Pensamiento del Padre no es superior a la Palabra o al Verbo del Hijo, ni a la Escritura del Espíritu Santo.

Si las potencias del alma se asemejan respectivamente al Padre (memoria), al Hijo (entendimiento) y al Espíritu Santo (voluntad), su silencio, inducido por la Trinidad, se identifica con la plena participación del alma en el Ser divino. Por tanto, con una identificación con Dios que, sin abolir la diferencia entre Creador y creatura, la trasciende.

Comentarios