LA VERDADERA ADORACIÓN DE LA CRUZ (Viernes Santo)

 2 de abr. de 2007

Rex exaltatur in aethera, cum nobile trophaeum crucis ab universis Christicolis adoretur per saecula- «Mientras todos los adoradores de Cristo adoran el noble trofeo de la Cruz por los siglos, el Rey es elevado a las regiones celestes»-, cantamos en una de las antífonas de Maitines de la fiesta de la Exaltación de la Cruz. Y en otra se dice: Adoramus crucis signaculum, per quod salutis sumpsimus sacramentum- «Adoramos el signo de la Cruz, por medio del cual hemos recibido el Misterio de la salvación».

Existe, por tanto, una adoratio crucis, una veneración de la Cruz, una adoración de la Cruz. ¿Es legítima? ¿Nosotros, que estamos obligados a adorar únicamente a Dios, podemos rendir a la Cruz una adoración semejante? De hecho, de los primeros siglos cristianos nos llegan voces que se oponen a una adoratio crucis, a una adoración de la Cruz. «Con respecto a las cruces, ni las veneramos, ni las deseamos», dice a los paganos el apologista Minucio Félix, en el siglo III. «Más bien sois vosotros (los paganos) quienes, al consagrar vuestros dioses de madera, adoráis acaso cruces de madera como partes de vuestras divinidades. Y vuestras mismas insignias, los estandartes y las banderas, ¿qué otra cosa son más que cruces doradas y adornadas? Vuestros trofeos de victoria no solo tienen la apariencia de una cruz, sino de un hombre crucificado».

Este apologista de la cristiandad antigua ve, pues, en la adoración de la Cruz algo pagano y por eso la rechaza. ¿Es que más tarde los cristianos imitaron las costumbres paganas y pasaron a la adoración de la Cruz? ¡No, por cierto! Con todo, la comparación con los ídolos paganos nos aconseja entender la adoratio crucis rectamente.

Es decir, no basta venerar la Santa Cruz, besarla y adorarla, para creerse salvado con solo esta veneración externa. Esto sería volver a caer en el paganismo. Los cristianos debemos adorar la Cruz de manera distinta de como adoran los paganos sus ídolos; nosotros no podemos adorar un simple madero.

Por eso dice también la Liturgia: Rex exaltatur in aethera- «El Rey es elevado a las regiones celestes»-. No es el madero en sí, sino el Rey Cristo el que es ensalzado en su signo, en su estandarte. Adoramus crucis signaculum- «Adoramos el signo de la Cruz»-. Veneramos la Cruz como símbolo, como signo litúrgico, que significa el Misterio de la Redención.

Es a Cristo a quien veneramos y adoramos en la Cruz, al que está clavado en la Cruz, al que en la Cruz se ha hecho Cruz, al Pontífice que extiende sus manos.

De la misma manera, en la señal que aparecerá en el cielo «cuando el Señor venga como Juez (versículo de las fiestas de la Cruz), los primitivos cristianos tampoco vieron un signo de la Cruz, sino al mismo Cristo en forma de cruz. Así se lee en la Didajé (16, 6), escrito cristiano de principios del siglo II: «Luego (esto es, en la Parusía del Juicio final) aparecerán las señales de la verdad; primero la señal de la extensión en el cielo…» Se ha interpretado esto, y con razón, como «extensión de las manos»: Cristo mismo aparece con las manos extendidas, pero manos que no se encogen dolorosamente en la Cruz como en un tiempo, sino que abrazan victoriosamente a todo el mundo y lo atraen a Sí.

Por eso, cuando veneramos y adoramos la santa Cruz, veneramos al Señor Jesucristo y adoramos a Aquel que triunfó por la Cruz y por medio de esa victoria suya transformó el signo de la muerte e ignominia en símbolo y misterio de vida y de gloria.

Así como el Crucificado no es por añadidura el Ensalzado y el Glorificado, como si la glorificación hubiera venido después de la humillación, así tampoco la Cruz se ha convertido en signo glorioso después de la resurrección, sino que es esencialmente signo de vida y de gloria.

Para nosotros, el símbolo de la Cruz es una recapitulatio, una síntesis en un solo signo de todo aquello que veneramos, amamos y adoramos en Cristo nuestro Salvador, por lo que damos siempre gracias a Dios y se las daremos por toda la eternidad.

(Odo Casel, «Misterio de la Cruz», Madrid, 1964, Guadarrama, 243-245)

COMENTARIOS:

1.                              www-espacioblog-com-analog

17 de abr. de 2010

Totalmente de acuerdo con el comentario y las precisiones de Carlos Oris. Muchas gracias.

2.                              Carlos oris

15 de abr. de 2010

adoramos las imágenes de Cristo y las cruces en cuanto son símbolos de una realidad ulterior y divina. Por eso dice el Libro Ceremonial de los Obispos: “Entre las imágenes sagradas, la figura de la cruz ‘preciosa y vivificante’ ocupa el primer lugar, porque es el símbolo de todo el misterio pascual. Ninguna imagen más estimada ni más antigua para el pueblo cristiano. Por la Santa Cruz se representa la pasión de Cristo y su triunfo sobre la muerte, y al mismo tiempo anuncia la segunda y gloriosa venida, según la enseñanza de los Santos Padres” (n. 1011).

3.                              www-espacioblog-com-analog

22 de ago. de 2009

Efectivamente, conviene ante todo insistir en el Amor. En cuanto al símbolo de la Cruz, no se trata de ninguna imagen contrapuesta a la realidad de Cristo o desligada de Él, sino de la expresión más elevada del Amor de Dios a la humanidad y, por tanto, de la Redención.

4.                              Javier Bernal

18 de ago. de 2009

no veneren ni adoren tal objeto tienen a hno que nesesitan de buestra ayuda dejen de poner comentario criticas y comencemos a orar todo junto x un nuevo mundo xque nos abren sus ojos oidos y todo lo sentido en lo que vuestro Sr ns enseño a Amarnos no a pleitear si a Jesus mismo le cuestionaban piensan que seremos mas que el divino maestro entre vosotro sean hno ns dijo los reyes de la tierra se enseñorean de lo material entre ud no la iglesia verdadera somo nosotro mismo templo del Dios vivo soy adoren lo en cuerpo y alma xque si quitamo a Cristo de nuetro cuerpo y ns unimo a una ramera un cuerpo con ello somo dice la escritura x tanto el Dios nuestro espera que la adoremo como tal xq s un Dios selooooooooosoooooooooooo no agan imagenes ni cruz ni madero murio una vez pero ya sta entre nosotro ViVO STA OYERO STA VIVOOOOOOOOO AL QUE LO CREE TODO LE S POSIBLE CREN ESO MMM

5.                              www-espacioblog-com-analog

27 de jul. de 2007

Gracias por el comentario, con el que estoy completamente de acuerdo.

6.                              Yersson Palma

26 de jul. de 2007

La cruz es reverenciada como símbolo de sacrificio y redención, que se traduce en amor y perdón. Maldito todo aquel que cuelgue de un madero, dice la escritura; por eso el sacrificio de cristo es asombroso, él, Hijo de Dios, se hace maldición en un acto de sacrificio por amor a la humanidad. Acto heróico que rinde abundantes frutos: El perdón, la redención. Un héroe crucificado…locura para lo gentiles; nada más absurdo y alejado de la razón. Otro sacrificio de Cristo, hacerse absurdo y locura para la razón. Entonces, escándalo y locura, maldición y sacrificio…todo por amor. Eso es ya demasiado; pero demasido contenido encerrado en un solo símbolo. Por ello, su veneración.

7.                              www-espacioblog-com-analog

20 de jun. de 2007

No es el madero en sí lo que hemos de adorar, sino al mismo Cristo que, en la Redención, se ha puesto en cruz por nosotros. Lo que ocurre, amigo Alejandro Sulca, es que el ser humano no es solo espíritu, sino también cuerpo. Si fuésemos ángeles no habría necesidad de materializar nada, pero, al estar constituidos de espíritu, alma y cuerpo, los símbolos han de resonar a todos los niveles, aun a riesgo de que las mentes menos avisadas «materialicen» la realidad divina. Para evitar eso, al menos en lo posible, se hace necesaria una buena pedagogía. Agradezco la pregunta.

8.                              ALEJANDRO SULCA QUISPE

18 de jun. de 2007

por que adorar las cruces de los cerros en el dia de la santa cruz y tambien los cruces hechos por los hombres

 

Comentarios