DE LA PRESENCIA DIVINA (I)

 2 de feb. de 2007


¿De qué tipo de presencia hablamos? Está la presencia del Señor en su creación; está la presencia de Cristo en el cielo y en el Santísimo Sacramento; está la presencia del Señor Jesús en el prójimo; está la presencia del Señor allí donde dos o tres se reúnen en su Nombre; está la presencia de Dios en la Palabra… ¿Cómo se relacionan entre sí las diferentes formas de presencia?

Por lo pronto, vamos a abordar la primera, de la que se suele afirmar que es accesible por la razón. En efecto, si Dios es el fundamento de todo, la Causa Primera, el Ser Necesario, se hallará presente en todo el universo, al que sirve de fundamento y sostiene en el ser.

Puesto que el universo deviene autoconsciente en el ente humano a través de la razón, será ésta el primer instrumento mediante el que podemos constatar su presencia. No importa ahora si la razón en la que Dios se hace presente se mueve exclusivamente en el orden de la «naturaleza» o recibe el influjo de la gracia divina y, por tanto, se sitúa ya en el ámbito «sobrenatural». Es decir, no entramos en la cuestión de si existe una razón natural en estado puro, aunque todo induce a contestar con la negativa.

Lo importante es percatarse de que el ente humano no tiene en sí la razón de su propia existencia y, por consiguiente, la busca en un Ser Perfecto, Necesario, que no haya de remitirse a ningún otro. Vistas así las cosas, se comprende que dicho Ser se oculte tras cualquier ejercicio de la razón como el fundamento que lo hace posible.

Ahora bien, esta presencia ¿es algo de lo que la razón pueda disponer, como dispone de los objetos del mundo? Es claro que no, por más que la la constatación de tal presencia sea su más noble tarea. De ahí que el «homo religiosus» se manifieste como la cúspide misma de la razón, la expresión de su más auténtica realidad.

¿Puede la constatación de la existencia del Ser Necesario efectuarse dentro del ámbito puramente «natural», al margen de la «sobrenaturaleza» y, por consiguiente, de los otros tipos de presencia mencionados arriba?

Santo Tomás, a la vez que señala la capacidad de la razón para llegar a Dios y constatar su presencia, insiste en la dificultad de conocerle al margen de la Revelación. Por su parte, san Pablo, en la Carta a los Romanos llama inexcusables a aquellos que, habiendo conocido a Dios, no le dieron culto, sino que cayeron en la idolatría, con lo cual subraya su responsabilidad en dicho pecado y da por supuesta la capacidad del hombre para conocer a Dios (de otro modo no cabría hablar de culpabilidad).

Por tanto, una cosa es admitir en abstracto la capacidad de la razón como el lugar en que Dios se hace presente y otra, hablar de dicha capacidad en concreto. (continuará)

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