SOBRE LA RESTAURACIÓN DEL COSMOS

 22 de dic. de 2006

39. Pues las virtudes de los cielos se conmoverán, y entonces verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes (Lc 21, 26-27). Quizás de la misma manera que hay que esperar la venida del Señor para que tenga realización perfecta en todo el universo, tanto en el humano como en el material, esa presencia suya que se lleva a cabo en cada uno cuando se recibe a Cristo con todo el corazón, así también todas las virtudes de los cielos, cuando realice su venida y su retorno el Señor Salvador-puesto que es Él el Señor de las Virtudes (cf. Sal 23, 10)-, obtendrán necesariamente un aumento de gracia y se tambalearán cuando la plenitud de la divinidad se comunique de una manera más propia.

40. Existen también esas virtudes de los cielos que cantan la gloria de Dios (Sal 18, 2), que se conmueven por una comunicación más abundante de Cristo y que, siendo espirituales, pueden contemplar a ese mismo Cristo. Y es David quien nos enseña el modo de tambalearse de estas virtudes, cuando nos dice: Acercaos a mí y seréis iluminados (Sal 33, 6) (San Ambrosio, Tratado sobre el Evangelio de San Lucas, Madrid, 1976, BAC, p. 569)

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