¿FUÉ NECESARIO PARA LA REPARACIÓN DEL GÉNERO HUMANO QUE EL VERBO DE DIOS SE ENCARNASE?
12 de dic. de 2006
Se dice que algo es
necesario a algún fin de dos modos: 1º(porque) sin ello algo no puede
existir (esto es, el fin no puede obtenerse), como la comida es necesaria para
la conservación de la vida humana, y 2º, porque con ello se llega mejor
y más convenientemente al fin, como el caballo es necesario para viajar. Del
primer modo no fue necesario que Dios se encarnase para la reparación de la
naturaleza humana porque Dios, por su virtud omnipotente, podía reparar de
otros muchos modos la naturaleza humana; mas del segundo modo fue
necesario que Dios se encarnase para la reparación de la naturaleza humana. Por
esta razón dice San Agustín (De la Trinidad, 1, 13, c. 10 ): demostraremos
además que no faltó otro modo posible a Dios, a cuya potestad está sometido
todo igualmente, sino que no había otro modo más conveniente de curar nuestra
miseria.
Esto es lo que puede
considerarse en cuanto a la ayuda para el bien en el hombre: 1º, en cuanto a la
fe que se certifica más
por lo mismo que cree al mismo Dios que habla, por lo cual dice San Agustín (De
la ciudad de Dios, 1, 11, c. 2) para que el hombre marchase con más confianza a
la verdad, la verdad misma, el Hijo de Dios hecho hombre, constituyó y fundó la
fe; 2º, en cuanto a la esperanza, que se afirma principalmente por esto, y
así dice San Agustín (De la Trinid., 1, 13, ibid.): nada fue tan necesario
para levantar nuestra esperanza como el demostrarnos cuánto nos amaba Dios, y
¿qué prueba más manifiesta de esto que esa que el Hijo de Dios se dignó formar
consorcio con nuestra naturaleza?; 3º, en cuanto a la caridad, que excita
principalmente por esto, y así es que dice San Agustín ( De la catequesis
del pueblo, c. 4), ¿qué mayor motivo existe de la venida del Señor, sino el
manifestar Dios su amor en nosotros? y después añade: si nos era penoso
amar, al menos no nos duela volver a amar; 4º, en cuanto a la recta operación,
en la que se nos mostró para ejemplo, por lo que dice San Agustín (Serm. De
la nat. del Señor, 22 Del tiemp.), no se debía seguir al hombre, que
podía ser visto; se debía seguir a Dios, que no podía ser visto, y así,
para exhibirse al hombre quien fuese visto por el hombre y a quien el hombre le
siguiera, hízose Dios hombre; 5º, en cuanto a la plena participación de la
divinidad, que es la verdadera beatitud del hombre y el fin de la vida
humana, y esto nos fue dado por la humanidad de Cristo, porque dice San Agustín
(Serm. De la nativ. del Señor, 13, Del tiemp.), Dios se hizo hombre
para que el hombre se hiciese Dios.
Igualmente fue también esto útil para la remoción del mal. En efecto: 1º, el hombre se instruye por esto para que no prefiera al diablo a sí
mismo y venere al que es autor del pecado, sobre el cual dice San Agustín (De
la Trinid., 1, 13, c. 17): puesto que Dios pudo unirse a la naturaleza
humana de modo que se hiciera una sola persona, aquellos malignos y soberbios
espíritus no se atreven por eso a anteponerse al hombre, porque no tienen
carne; 2º, por esto se nos enseña cuánta es la dignidad de la naturaleza
humana, para que no la manchemos pecando, por lo que dice San Agustín (De
la verdadera relig., c. 16): Dios nos ha demostrado cuán elevado lugar
tiene la naturaleza humana entre las criaturas, en el hecho de aparecer ante
los hombres en hombre verdadero; y también el Papa León dice (Serm. De
la nativ., 1 ): conoce, oh cristiano, tu dignidad, y hecho partícipe de
la naturaleza divina no vuelvas a tu antigua condición, degradándote por una
mala conducta; 3º, puesto que, para destruir la presunción del hombre,
se recomienda en Cristo hombre la gracia de Dios, sin mérito alguno anterior de
nuestra parte, como dice San Agustín (De la Trinid., 1, 13, c. 17); 4º,
porque la soberbia del hombre, que es el más grande obstáculo que le impide
unirse a Dios, puede ser reprimida y curada por tan grande humildad de Dios,
como dice San Agustín (ibid.); 5º , para librar al hombre de la esclavitud
del pecado; lo cual, como dice San Agustín (De la Trinid., 1, 13, c.
13), debió hacerse de tal modo que el diablo fuera vencido por la justicia
del hombre Jesucristo, cual tuvo lugar satisfaciendo Cristo por nosotros.
Un puro hombre no
podía satisfacer por todo el género humano, y Dios no debía satisfacer; por
consiguiente, convenía que Jesucristo fuese Dios y hombre, y así dice el Papa
León (Serm. De la nativ., ibid.): la debilidad es asumida por la
fuerza, la humildad por la majestad, la mortalidad por la eternidad, a fin de
que, cual convenía a nuestra curación, un solo y mismo mediador entre Dios y
los hombres pudiese morir por lo uno y resucitar por lo otro; porque si no
fuera verdadero Dios, no traería el remedio, y si no fuese verdadero hombre, no
daría ejemplo.
Hay otra multitud de
utilidades que resultan de esto y que exceden la aprehensión del sentido
humano. (Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica (selección), Madrid,
1957, Espasa-Calpe S.A., col. Austral, 142-144).
COMENTARIOS:
·
www-espacioblog-com-analog
22 de ene. de
2008
José
Antonio, te envié unas letras al e-mail en cuestión, pero no se pudo entregar
el mensaje. Indícame otra dirección, por favor.
o
www-espacioblog-com-analog
20 de ene. de
2008
Feliz
año, José Antonio. Contesto a la dirección de e-mail que aquí aparece.
o
www-espacioblog-com-analog
20 de ene. de
2008
Gracias,
Saúl. Ya ves que la precisión, concisión y profundidad de santo Tomás de Aquino
resultan difíciles de igualar.
o
Francisco Santiago Cortes
16 de ene. de
2008
Estimado
amigo.
Le
informo, que me gustaría contactar con usted. Pues estoy muy interesado en su
música
Reciba
un cordial saludo y feliz año nuevo…
José
Antonio Machado
o
saul
20 de dic. de
2006
Muy
buena reflexión, jamás había pensado en estas cosas de esta manera.
Gracias.
Comentarios
Publicar un comentario