NUMEROLOGÍA ANTROPOLÓGICA EN LA BIBLIA
11 de nov. de 2006
De la misma manera que la Biblia da por supuesta
la no necesidad de la Revelación para descubrir la existencia de Dios, la cual
es accesible, por tanto, a la razón, también parte del supuesto de que el
hombre es capaz de recibir la gracia, lo que, evidentemente, implica la
existencia de una «naturaleza humana» y la posibilidad de conocerla. Proponemos
al efecto algunas «ecuaciones» numéricas fundamentales:
1) La
«naturaleza» en cuestión viene simbolizada por la letra Schin. Aludíamos a ello
en nuestro artículo sobre el hombre como imagen de Dios. El valor de Schin, 21,
queda clarificado cuando lo situamos en la siguiente sucesión de
«triangulares»: 2….3….6….21. En ella, 3 es el «triangular» de 2 (o sea, 3=2+1);
6 lo es de 3 (es decir, 6=3+2+1); 21 lo es de 6 (pues 21=6+5+4+3+2+1).
Esclarecedoras relaciones si recordamos que 6 es el valor de la letra Vau, que
en el Tetragrama representa al «Hijo».
2) Por
consiguiente, 21 representa el tercer nivel de integración de la dualidad en la
unidad, que se recapitula primero en el ternario y, luego, en el senario. Por
otra parte, el 21 de la «naturaleza humana» está implícito en el nombre divino
de tres letras Iod-He-Vau, cuyo valor es justamente 10+5+6=21.
3) 2) Por
otro lado, la letra Schin aparece al final de la palabra a-i-s («varón») y en
mitad del vocablo a-s-e («mujer»). Se diferencian, pues, como la Iod de la He,
a saber, como 10 y 5, su mitad (la «costilla» de Adán?); o como la letra del
«Padre» («masculina») y la del Espíritu («femenina»). En cuanto a los
respectivos valores de «varón» y «mujer», son 32 (1+10+21) y 27 (1+21+5). Y la
suma de ambos, 32+27= 59= 58+1, o sea, el Pentagrama (o Nombre de «Jesús»)
«terrestre» más la unidad.
4) 3)
Curiosamente, la suma del valor de «Adán» («adM») y el de «Eva» ( «jve»),
29+19= 48= 47+1, a saber, el Pentagrama «celeste» más la unidad.
5) Pero
veamos algunas particularidades: la diferencia entre el número del «varón» (32)
y el de la «mujer» (27) es 5 (como el «simple Espíritu»); en tanto que el
número de «Adán» (29) y el de «Eva» difieren en 10 (valor del «Padre» o del
«doble Espíritu, 5+5).
Parece, pues, que en la relación varón-mujer se
hace presente el «simple Espíritu», es decir, el «Espíritu» en germen, mientras
que en Adán-Eva se muestra el «doble Espíritu», el «Espíritu» en su plena
manifestación. Y esto se esclarece mejor en el punto siguiente.
4) A propósito de las dos formas del Pentagrama,
Bardet decía que 47 es «como» 58 (pues el valor de «como» es 11). De igual
modo, en el plano de la humanidad, 48 (suma de «Adán»+»Eva») es «como» 59 (suma
de «varón»+»mujer»).
5) Otras relaciones a tener en cuenta: 58 (doble
de «Adán») mediador entre 48 («tierra») y 68 («cielos»).
48 («tierra»), mediador entre 38 (doble de 19,
«Eva» y valor de los vocablos «hebreo» y «tiempo») y 58. La profundidad de
tales mediaciones salta a la vista.
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