NOTAS SOBRE EL HOMBRE COMO IMAGEN DE DIOS

7 de nov. de 2006

Razones:

La fórmula del Tetragrama o Nombre divino de 4 letras (Iod-He-Vau-He, en transcripción convencional, i-e-v-e) posee un valor numérico de 10+5+6+5= 26.

La fórmula del Pentagrama o Nombre divino de 5 letras (Iod-He-Schin-Vau-Àyin o i-e-s-v-h, en castellano «Jesús») tiene un valor numérico de 10+5+21+6+16= 58. Curiosamente, 58-26= 22, valor numérico de Tau, el «signo» por excelencia, la Cruz.

¿En qué se diferencia la segunda fórmula de la primera? En dos letras: Schin (en transcripción convencional, s), que ocupa el centro, y Àyin, que sustituye a la segunda He.

Pues bien, si sumamos los valores numéricos de a-i-s(«varón») y a-s-e («mujer»), es decir, 32 y 27, obtendremos 59.

Ahora bien, el Tetragrama nombra a Dios, mientras que el Pentagrama designa a Dios encarnado, Jesús. Por tanto, el nombre «Jesús» posee el mismo valor que «varón-mujer» menos 1 (59= 58+1).

¿Qué significa esto? Que la adición de la unidad, que supone un descenso de nivel, es lo que diferencia a «Jesús» de su imagen.

Según Bardet, podríamos hablar de dos Pentagramas: el «terrestre», de valor 58 y al que nos referíamos más arriba; y el «celeste», el de Jesús Resucitado, que debería escribirse Iod-He-Schin-Vau-He y cuyo valor numérico es 47.

Y es interesante constatar que el valor numérico de a-d-M («Adán»), 29, sumado al de j-v-e («Eva»), 19, nos da 48 (=47+1).

Observemos que en el caso del Pentagrama «terrestre», el valor de «varón»+»mujer» también superaba en 1 a 58 (59=58+1).

Por otra parte, el Tetragrama difiere del Pentagrama «celeste» en una Schin, a la que podemos llamar con razón la letra de la «naturaleza humana», puesto que si el Tetragrama nombra a Dios en sí mismo, el Pentagrama «celeste» designa a Dios humanado, es decir, a Jesús.

Por lo demás, la letra Schin vale 21, que a su vez es el valor del Nombre divino de 3 letras, Iod-He-Vau.

Varios indicios que apuntan en la misma dirección: el ser humano ha sido creado a imagen de Dios.

La nota genial la pone Bardet cuando observa que 47 es «k» («como») 58, o sea, el Jesús «terrestre» es el mismo que el Resucitado. Pues 47, sumado a «k» («como»), de valor 11, es 58.

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