ALGUNAS CONSIDERACIONES NUMÉRICAS SOBRE EL ROSARIO

15 de oct. de 2006

Tal como se reza habitualmente, es decir, dividido en 3 partes, el Rosario se compone de 5 padrenuestros, 50 avemarías y 5 glorias. Aparece claramente la estructura quinaria, tanto en el número de padrenuestros y de glorias, como en el de avemarías.

En este último se manifiesta, además, la relación del «Padre» (figurado por la letra Iod del Tetragrama, de valor 10) con el «Espíritu Santo». Sabido es que 5 es el valor de la letra He, atribuida al «Espíritu Santo» y que se repite dos veces en el Tetragrama, el Nombre Divino de 4 letras: Iod-He-Váu-He, que, expresado por los respectivos valores numéricos, nos lleva a la cadena 10-5-6-5 y que, linealmente, se leería «Padre»-«Espíritu Santo»-«Hijo»-«Espíritu Santo».

 Observemos, por otra parte, cómo la lectura cruzada del Tetragrama reproduce el signo de la cruz, cuyo palo vertical determinan Iod y Váu (las respectivas letras del «Padre» y del «Hijo»), mientras que el horizontal viene formado por ambas He, las letras del «Espíritu Santo». Y así el Tetragrama se leería: «Padre»-«Hijo» (por el vertical) «Espíritu-Santo» (por el horizontal). Es lo que decimos al hacer la señal de la cruz.

Si ahora sumamos 5+50+5, obtendremos 60, que es el producto del número del «Hijo» (6) por el del «Padre» (10), lo que otorga al Rosario la simultánea impronta de ambos.

El Rosario completo consta de 15 padrenuestros, 150 avemarías y 15 glorias. Y 150 es el producto de 15 por 10, en donde 10 pone el sello del «Padre» y 15, el de la «plenitud» del «Espíritu Santo», pues 15 es el «triangular» de 5 (o sea, 15=5+4+3+2+1, lo que supone la recapitulación de 5, su retorno a la unidad). El mismo 15 es el número de padrenuestros y de glorias.

Señalemos finalmente que 50 (el número de avemarías de la tercera parte del Rosario, el que se reza habitualmente) puede ponerse en relación con el Año Jubilar de los hebreos (el símbolo de la plena libertad que Dios otorga a sus hijos), la «semana de semanas» de años (50=7×7+1). Y, por consiguiente, 150=3.50, con lo que el número de avemarías del Rosario completo se convierte en símbolo del triple Jubileo, la perfección misma del Jubileo. Lo mismo podríamos decir del Salterio, a imagen del cual surgió el Rosario.

Por último, es interesante observar que el número 50 aparece también en la lista clásica de las Letanías que hacen referencia a la Virgen (desde «Santa María» a «Reina de la Paz». ¿Un «eco» numérico más en homenaje a la Virgen?

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