PENSAMIENTOS

22 de jul. de 2006

«Porque la figura de este mundo pasa»-dice el Apóstol. Cuando eso ocurra percibiremos hasta qué punto éramos víctimas del Gran Engaño.

La inversión: el signo de lo diabólico. ¿Por qué algunos «progres» y «modernos», en lugar de abandonar la Iglesia, continúan en ella? La necesitan para vampirizarla. «Cuando veáis la abominación de la desolación en el lugar santo…»

Todavía no hemos llegado a eso, pero…

«El padre de la mentira, homicida desde el principio». La mentira universal instalada en el lugar de la verdad. En estos tiempos sus discípulos aventajados apenas tienen que esforzarse para engañar. Un nuevo aspecto del proverbio «La gente quiere ser engañada; pues engañémosla».

Lo más perverso no es hacer el mal, sino reivindicar la facultad de hacer el bien o el mal según nos plazca.

Lo natural crece; lo antinatural prolifera. En «El Señor de los anillos», Tolkien describe con maestría cómo avanza la mancha de la perversidad. Se diría que está hablando de nuestra época y de la «levadura» maligna que hace fermentar la masa de los necios.

¿Cabe agotar el campo de la necedad? Ni todos los sabios del mundo pueden contestar todas las preguntas de un solo necio». «El malo descansa alguna vez; el necio, nunca». «Infinito es el número de los necios». Y hay demonios de la estolidez, como el «Azatoth» de H.P.Lovecraft.

Un espectáculo a la vez trágico y patético: los ancianos que pretenden «recuperar el tiempo perdido» y una falsa juventud: «desolación y miseria…»

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