LAS NOTICIAS Y LA NOTICIA (3): IDEOLOGÍAS MODERNAS Y SIMBOLISMO ASTROLÓGICO
10 de jul. de 2006
Con el descubrimiento de los planetas Urano,
Neptuno y Plutón se plantearon para la astrología tradicional dos problemas: el
primero, escudriñar el simbolismo a ellos asociado a través de un análisis de
los acontecimientos que simultáneamente se produjeron en la humanidad; el segundo,
coordinar dicho simbolismo con el de los 7 planetas tradicionales.
Después de muchos estudios, se llegó a la
conclusión de que el simbolismo de Urano dice relación a una nueva conciencia
individualista, el de Neptuno a una nueva «atmósfera» colectivista, mientras
que Plutón introduce un «descenso a los infiernos», una «mística de la guerra»,
una confrontación sin cuartel en el campo definido por los polos Urano y
Neptuno.
Y es curioso constatar cómo el descubrimiento de
Urano por Herschell se sitúa en una época marcada por avatares como el
surgimiento de los E.E.U.U. de América y la Revolución Francesa. No es extraño
que los astrólogos hayan asociado el planeta a todas las formas de liberalismo
y al lema «libertad, igualdad, fraternidad».
Análogamente, el descubrimiento de Neptuno por
Leverrier casi coincide con la publicación de «El Capital», de K.Marx.
Por último, Plutón es descubierto por Percival
Lovell en 1930, inaugurando un intervalo caracterizado por acontecimientos
extremosos, como el ascenso de Hitler al poder o la crudelísima Guerra Civil
española, en cuya época inicial (la que va de julio de 1936 a los primeros
meses de 1937) tuvo lugar, al decir de algunos historiadores, la más intensa y
terrible persecución religiosa de todos los tiempos. Sin hablar del
«Holocausto» o de la destrucción atómica de Hiroshima y Nagasaki.
Después de la derrota del nazismo, capitalismo y
socialismo, durante el periodo de la «guerra fría», indujeron en el mundo un
equilibrio del terror marcado por la disuasión nuclear, de índole claramente
plutoniana.
Tras el derrumbamiento del bloque comunista, el
equilibrio en cuestión quedó roto y durante unos años el otro bloque pareció el
dueño indiscutible de la situación, hasta el punto de que algunos, como
F.Fukuyama, hablaron del «fin de la historia». Pero pronto surgió el
«reemplazo» del comunismo, una forma de terrorismo procedente del ámbito que
antaño tuvo en jaque a la Cristiandad, el Islam. Y, de esta manera, Plutón
simboliza ahora una nueva forma de terror: el «terror esencial», el «terror por
el terror», el terror sin otro contenido que él mismo.
Evidentemente, «Los astros inclinan, no
obligan», pero la referencia a Urano, Neptuno y Plutón («intensificadores»
respectivos, a lo que parece, de Saturno, Júpiter y Marte) contribuye a
iluminar el devenir de las ideologías desde finales del XVIII hasta hoy.
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