LA CAÍDA DE LOS «DIOSES» O ¡CUÁNTOS «TITANIC»!

31 de may. de 2006

En su libro «De las cosas que estaban ocultas desde la fundación del mundo», René Girard observa cómo en nuestra época se abrevia el plazo entre el pecado y el castigo, entre la culpa y la expiación.

¿A qué es debida semejante abreviación? El autor la atribuye al carácter terminal de nuestro tiempo, que, sin ánimo de asustar a nadie, pero también sin miedo a equivocarnos, podemos calificar de «apocalíptico».

¿Por qué ocurren así las cosas? La respuesta es la siguiente: si en la vida del individuo, la acumulación de actos crea hábitos, la suma de hábitos plasma un carácter, y éste, a su vez, culmina en un destino, lo mismo ocurre en la historia de la humanidad: en su fase avanzada, apocalíptica, el destino persigue muy de cerca al carácter. Pues apocalipsis no es otra cosa que revelación final.

Sistemas políticos que se pretendían milenarios, como el nacional-socialismo alemán o el comunismo soviético, verdaderas fortalezas «cuya sombra-parafraseando a C.S.Lewis-parecía interminable», cayeron estruendosamente.

A menor escala, ha habido muchos regímenes, movimientos y partidos políticos, que, embriagados de poder e «incensados» por sus seguidores y aduladores, perdieron el contacto con la realidad y se derrumbaron.

Ya en la simbólica universal se habla de episodios como la rebelión de los Titanes contra Zeus y su posterior castigo, del proyecto de edificación de la «Torre de Babel» y de cómo fue impedido por la «confusión de las lenguas» («Torres más altas cayeron», dice el refrán, que habla también de «caer del caballo» o, en tono menor, de «caer del burro»).

Se hace alusión asimismo al «rayo de Varuna» o de Zeus, que inmoviliza o destruye a sus enemigos, a los promotores de toda titánica empresa. Y, en la Biblia, el ángel que pretendió elevarse sobre los cielos fue precipitado en el abismo.

Por eso dice el Salmo: «…ojos engreídos, corazones arrogantes no los soportaré». Más aún, está escrito que «todo monte será allanado». Y que hasta las «virtudes», los fundamentos mismos de los cielos, «se conmoverán».


Con razón los antiguos crearon la figura del bufón u otras similares, cuya misión era decirle al poderoso: «Recuerda que no eres ningún dios; solo eres un hombre».

Si «el pez empieza a pudrirse por la cabeza», es claro que el fin de tantas ideologías hoy «vanguardistas» y, a la postre, deshumanizadoras y, por tanto, embusteras («progresismo», «sociedad del simulacro», «nueva era» …), está próximo. No habrá que esperar décadas. Se derrumbarán por sí mismas, cual fichas de dominó.

Quienes en este tiempo conservan la lucidez, con frecuencia se desesperan ante la marcha aparentemente boyante de esos «tigres de papel» (nunca mejor utilizada la expresión, hoy que se fundamentan sobre todo en gigantescos poderes mediáticos).

Tengan un poco de paciencia y consuélense pensando que, a mayor arrogancia, más duro desplome. Y tanto más pronto se vendrán abajo cuanto más frontalmente se opongan a los valores sobre los que se funda la entera existencia.



COMENTARIOS

José Luis Samper Martínez

1 de jun. de 2006

Pienso que la columna vertebral de toda sociedad es la justicia, que tiene como basamento la verdad. Todos esos movimientos que han renunciado a esas ideas, en cuyo lugar han colocados conceptos construidos, fabricados, más o menos artificialmente, están llamados a desaparecer. Nuestro trabajo está en mantener vivas esas ideas y sembrarlas para cuando se produzca el derrumbe. Y que la interpretación de la situación actual se haga a la luz de la tradición y no de la que puede proporcionar la sociología, la política o cualquier otra ciencia humana puede ayudar a ese mantenimiento.

Comentarios