DEL DÍA SÉPTIMO, EN EL QUE SE NOS ENCOMIENDA LA PLENITUD Y EL DESCANSO (San Agustín)
20 de sep. de 2006
«En el séptimo día, esto es, en un mismo día
siete veces repetido (cuyo número también por otro motivo es perfecto), se nos
manifiesta y recomienda el descanso de Dios y la santificación de ese día.
Y así Dios no quiso consagrar como santo este
día con ninguna otra obra suya, sino con su reposo, el cual carece de tarde, o
de la hora vespertina, porque no hay en él criatura que, siendo conocida de una
manera en el Verbo divino y de otra en sí misma, cause diferente noticia; una
como diurna, y otra como nocturna o vespertina. Y aunque sobre la perfección
del número septenario pueden decirse muchas cosas…baste solamente advertir que
el primer número impar total es el ternario, y el total par o igual el
cuaternario, y que de estos dos consta el septenario.
Por cuyo motivo en repetidas ocasiones se pone
por el todo, como cuando se dice: «siete veces caerá el justo y se levantará»,
esto es, siempre que cayere no perecerá, lo cual no se entiende de las culpas y
pecados, sino de las tribulaciones que humillan nuestra soberbia; y «siete
veces al día te alabaré», que es lo que en otro lugar dice el mismo real
profeta, aunque en otro sentido, «siempre estará tu alabanza en mi boca»…
Y por eso con este número se nos significa
muchas veces el Espíritu Santo, de quien dice Jesucristo «que nos instruirá en
la verdad».
Porque en el todo, esto es, en la plenitud de la
perfección se halla el descanso, pero en la parte el trabajo y la fatiga. Por
eso trabajamos, cuando sabemos en parte; pero «cuando llegare lo que es
perfecto y consumado, desaparecerá lo que es imperfecto y en parte». (La
Ciudad de Dios, México, 1990, Porrúa, S.A., 263).
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